Cambio de sistema

Cambio de sistema

viernes, 6 de diciembre de 2013

NO A LOS CIEs

No podemos, no debemos cerrar los ojos ante una vergüenza como los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs) donde se encarcela a las personas por ser extranjeros y no tener papeles. Algo tan ilegal e injusto como sentarse en un autobús siendo negro hace solo 50 años en Estados Unidos.
Dentro de no demasiado tiempo, las próximas generaciones sentirán asco por quienes hacían leyes que situaban a las personas fuera de la ley por intentar buscarse la vida en un lugar distinto al que nacieron. Me pregunto qué pensarán de los que convivimos con esa aberración y lo consentimos...
Mañana nos manifestaremos a las 6 de la tarde desde Usera hasta el CIE de Carabanchel para gritar a los cuatro vientos que NINGÚN SER HUMANO ES ILEGAL!!!




http://t.co/FcRvJMXdzP

jueves, 5 de diciembre de 2013

Deloitte sigue evitando la imputación por el caso Bankia



Parece mentira que el juez Andreu siga rechazando la imputación de Deloitte por las posibles responsabilidades penales derivados del caso Bankia. Solamente variará su posición si el expediente sancionador del ICAC le es desfavorable por lo que es bastante posible que la auditora nunca sea juzgada por su actuación. 
Otra verguenza... 







El juez del 'caso Bankia' abre la puerta a la imputación de Deloitte si el ICAC le multa

http://www.elconfidencial.com/espana/2013-12-05/el-juez-del-caso-bankia-abre-la-puerta-a-la-imputacion-de-deloitte-si-el-icac-le-multa_62418/



lunes, 2 de diciembre de 2013

CRÉDITOS FISCALES PARA TODOS



CRÉDITOS FISCALES PARA TODOS


Carlos Sánchez Mato
1 de diciembre de 2013


“No hay transferencia, ni inyección ni préstamo a la banca y el impacto sobre las cuentas públicas a corto plazo será prácticamente inexistente.”

Luis de Guindos 29 de noviembre de 2013

El Consejo de Ministros aprobó el día 29 de noviembre un Real Decreto[1] que establece las condiciones que permitirán que gran parte de los activos fiscales diferidos que las entidades bancarias tienen contabilizados como parte de sus activos, sigan computando como recursos propios de máxima calidad. Tal y como indicábamos en un artículo previo, las nuevas exigencias de solvencia que establece Basilea III requieren de más claridad en la definición de estos activos para que realmente puedan ser considerados como capital[2]. La disposición legal requiere aún desarrollo reglamentario futuro por lo que es difícil establecer el alcance exacto que tendrá la medida. Sin embargo, todas las estimaciones coinciden en que Santander y BBVA son, una vez más, los grandes beneficiados por las medidas gubernamentales ya que se incluyen las dotaciones para pensiones que son proporcionalmente muy importantes para ambas entidades.
Aunque se quiera disfrazar la medida de una simple consideración contable[3] y se descarte que la medida pueda suponer ningún quebranto para las cuentas públicas, estas declaraciones tienen una credibilidad similar a las rotundas afirmaciones profusamente difundidas durante los últimos cinco años y que indicaban que la crisis bancaria no costaría ni un euro a los contribuyentes[4].
La conclusión que se desprende del análisis de la regulación aprobada es que no se trata de una medida neutral ni para el déficit público, ni para la deuda pública.  Por supuesto, los daños no se producirán de manera inmediata porque para que ello ocurra, tendrán que cumplirse los requisitos que convertirían los activos fiscales en créditos fiscales exigibles ante Hacienda.

¿En qué condiciones se convertirán esos activos fiscales en créditos exigibles ante Hacienda?

1.       Cuando la entidad bancaria registre pérdidas contables en sus cuentas anuales. En este caso, el importe de los activos por impuesto diferido objeto de conversión estará determinado por el resultado de aplicar sobre el total de los mismos, el porcentaje que representen las pérdidas contables del ejercicio respecto de la suma de capital y reservas.

  1. Cuando la entidad sea objeto de liquidación o insolvencia judicialmente declarada.

Tanto la existencia de pérdidas contables en las cuentas anuales como la liquidación de entidades bancarias son escenarios perfectamente posibles en la actual situación, dado que las actuaciones adoptadas no han devuelto la solvencia al conjunto del sistema financiero. De hecho, no cabe plantearse que el Real Decreto-Ley trata de contingencias que solamente pueden ser calificadas de utópicas ya que la propia Unión Europea está poniendo en marcha mecanismos de actuación para la resolución y liquidación de las entidades de crédito.  
Podemos concluir que no estamos ante un hipotético quebranto sino que, con toda seguridad, esta disposición legal comprometerá al Estado y a los recursos públicos al menos durante los próximos dieciocho años[5].
El resultado de este nuevo rescate es perverso: Imaginemos el caso de una familia que adquirió su vivienda habitual por 200.000 euros con un crédito. Han pasado cinco años y, como tantos otros trabajadores, han perdido su puesto de trabajo y no pueden hacer frente a las cuotas del préstamo. Aunque intentan vender el inmueble, no pueden conseguir ofertas más que por la mitad del precio que pagaron por el mismo.  En el mejor de los casos para la familia, el banco se queda con la vivienda por 200.000 euros con los que cancela la deuda[6]. Pero entonces y gracias a las normativas legales existentes, la entidad financiera realiza una provisión de 100.000 euros por el posible menor valor del piso que se ha adjudicado y de esta forma se apunta un crédito fiscal del 30%, es decir, 30.00o euros.  Si la entidad sufre pérdidas el próximo ejercicio, puede reclamar que el Estado le entregue el crédito fiscal en forma de efectivo o letras del tesoro que le permitirán reducir su teórica pérdida mientras mantiene el inmueble en su balance.

En definitiva, si las cosas van bien, las entidades bancarias pospondrán el pago de impuestos hasta cancelar las provisiones que han constituido. Si van mal, el Estado tendrá que entregarles una cifra superior a los 30.000 millones de euros por las pérdidas que han sufrido y además tendrán en su balance las viviendas que se han adjudicado[7]. Mientras, los desahuciados tendrán que financiar con el pago de sus impuestos y con menores prestaciones sociales este nuevo regalo a las entidades financieras.


Si tal y como defiende el ministro de Economía y Competitividad “esto no es ayuda para las entidades bancarias y no supondrá quebranto para el sector público”, lo lógico sería que el Gobierno hubiera extendido la medida a todas las familias hipotecadas para adquirir su vivienda habitual y que han sufrido el hundimiento de los precios de los inmuebles.  Es decir, que hubiera otorgado un crédito fiscal, al menos a todas las familias en riesgo de exclusión social y de perder su vivienda, en condiciones similares a las establecidas para las entidades financieras.

Si no hay coste y no hay riesgo… ¡¡¡Créditos fiscales para todos!!!



[1] Real Decreto-Ley 14/2013 de 29 de noviembre de medidas urgentes para la adaptación del derecho español a la normativa de la Unión Europea en materia de supervisión y solvencia de las entidades financieras.
[2] Otra ayuda a la banca por la puerta de atrás. Sánchez Mato C.
[3] Declaraciones de Luis de Guindos en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
[4] Las declaraciones públicas en este sentido han sido constantes. El 31 de agosto de 2012 en la presentación de la reforma financiera, Luis de Guindos aseguró que la misma no costaría dinero a los contribuyentes. Ya se han reconocido pérdidas no recuperables para el Estado superiores a los 40.000 millones de euros.
[5] En esos dieciocho años las entidades bancarias pueden generar beneficios con los que compensarían las pérdidas del pasado. Ahora bien, si tienen pérdidas o precisan de capital para evitar su liquidación, el Estado tendrá que salir al rescate entregando dinero en efectivo o títulos de deuda a cambio de esos créditos fiscales.
[6] En el peor de los casos para la familia, el banco se adjudica el inmueble por un importe bajo y sigue reclamando el resto de la deuda y las costas judiciales.
[7] La cifra definitiva dependerá del desarrollo reglamentario del Real-Decreto Ley publicado.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Bancos españoles: buitres de la crisis

TERTULIA EN PROGRAMA DE TELEVISIÓN ENFOQUE

Se analiza el papel de la banca en la actual crisis económica, el rescate del sistema por parte del sector público que, sin embargo, ha dejado caer a miles y miles de familias deshauciadas por no poder hacer frente a las hipotecas que habían firmado en plena efervescencia de la burbuja inmobiliaria, atizada desde las propias entidades.

Ver programa


Los bancos españoles pidieron ayuda y absorbieron más de 41.000 millones de euros de Europa para sanearse. Un rescate económico que se ha trasladado a la deuda pública y al déficit.

Pero el capital destinado a la banca no ha evitado que miles de familias hayan sido desahuciadas. Otras miles han sido estafadas por las preferentes perdiendo los ahorros de toda una vida.

Invitados:

Carlos Sánchez-Mato, Economista, miembro de la Plataforma por una Banca Pública y presidente de Attac Madrid.

Pedro Martí, Miembro del Tribunal Ciudadano de Justicia. - See more at: http://www.hispantv.es/detail/2013/11/28/250339/enfoque-bancos-espanoles-buitres-crisis#sthash.Lp4s6bSx.dpuf

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Es imprescindible una banca pública

LOS AHORROS DE LA SOCIEDAD NO DEBEN ESTAR CONTROLADOS POR MANOS PRIVADAS; ES PRECISA UNA BANCA PÚBLICA

Diario de Navarra
24 de Noviembre de 2013
Entrevista realizada por Javier Pagola

¿Por qué defiende usted una banca pública?

Bastantes economistas heterodoxos, al pensar en el sistema financiero, opinamos que los ahorros de la sociedad no deben estar en manos privadas ni ser gestionados por ellas. Porque la banca privada sólo busca la mayor rentabilidad a corto plazo y eso provoca el desastre social. La sociedad no se da cuenta de ello hasta que se producen estallidos como el que estamos viviendo.


Enlace entrevista completa

La banca contra España

Blog de Juan Torres López

Diario Público

La banca contra España

 
26 nov 2013
  
Las declaraciones del señor Botín y después las de otros directivos de la banca abrieron la puerta a una campaña perfectamente organizada, orientada a disimular la situación real de sus entidades y también a facilitar la recuperación política del Partido Popular y la puesta en marcha de nuevas reformas que sigan privatizando servicios públicos y recortando derechos sociales.
La orquestación ha sido perfecta: afirmaciones rotundas de grandes banqueros, del gobierno o del Príncipe, conferencias al unísono en universidades y en todo tipo de foros por economistas y profesores a su servicio y el sempiterno coro de los medios de comunicación de su propiedad divulgando a los cuatro vientos la idea de que la economía española se recupera.
Lo cierto es que no hay indicadores que muestren realmente que la economía está mejorando. Una crisis es el momento en que se producen los cambios de fase y en el que se plantean con toda su crudeza los problemas que hay que resolver. En ese sentido, y estrictamente hablando, incluso se podría decir que hace meses que salimos de la crisis, pues de esta se sale en el momento en que las medidas que se ponen en marcha para hacerle frente de un modo u otro empiezan a surtir efecto, y eso ya ha sucedido en España.
Otra cosa es que esas medidas sean más o menos efectivas para resolver los auténticos problemas que causaron la crisis y, por tanto, para evitar que se produzca de nuevo en el futuro. Y, por supuesto, otro asunto es que de una crisis se puede salir no solo con brío y con reactivación productiva sino también con atonía y depresión, con una economía en la que solo los más fuertes y privilegiados están en condiciones de salvarse, que es lo que se ha procurado y se está a punto de conseguir en España.
Solo así se puede decir que en España se está saliendo de la crisis cuando el paro sigue aumentando, cuando crece el número de empresas que cierran y la inversión o la producción no se recuperan, cuando sigue aumentando la morosidad y cae el crédito sin cesar, cuando solo venden más y obtienen beneficios las grandes empresas que tienen poder oligopolista de mercado, cuando la deuda sigue disparándose, cuando las empresas, las administraciones y los servicios públicos no tienen apenas liquidez e incluso dejan de funcionar, cuando la desigualdad se desboca, cuando miles de personas siguen perdiendo sus viviendas o cuando, a pesar de las declaraciones triunfalistas de sus propietarios o directivos, hay que seguir poniendo dinero público para salvar a la banca.
Lo que está ocurriendo en España no es otra cosa que el desarrollo de una nueva estafa por parte de la banca, otro colosal engaño al que los partidos políticos mayoritarios (no solo el PP, sino también los nacionalistas de derechas, el PSOE o también Izquierda Unida que no termina de romper con todo esto) no le hacen frente porque son esclavos materiales de los bancos y de las grandes empresas que los financian.
La primera mentira se refiere a la cuantía de las ayudas que los españoles hemos dado y seguimos dando a la banca. No es verdad, como se viene diciendo, que hayan sido de unos 60.000 millones de euros y tampoco es cierto que el rescate haya acabado y que ya no se vaya a dedicar más dinero público a los bancos españoles.
La realidad es otra: si se suman la ayudas a la capitalización (unos 60.000 millones de euros), los avales (110.000 millones), los esquemas de protección de activos (28.000), la adquisición de activos (72.000) y otras ayudas de liquidez (unos 5.000 millones) la ayuda total sería de unos 275.000 millones de euros. Pero si a eso se le añaden, como debe ser a pesar de que la Comisión Europea diga lo contrario, los préstamos del Banco Central Europeo (360.000) y los avales implícitos del Estado al asegurar 100.000 euros por cada titular de depósitos bancarios (792.000 millones) el total de la ayuda recibida por los bancos españoles es mucho mayor, de 1,4 billones de euros (un desglose con más detalle en Carlos Sánchez Mato, Por una banca pública en http://bit.ly/1843LpS).
La segunda gran mentira es que la situación de la banca española esté saneada cuando lo cierto es que está quebrada prácticamente en su totalidad.
Los grandes banqueros impusieron a los gobiernos de Zapatero y Rajoy una estrategia inteligente para resolver su situación: “tirar de la manta” de las cajas para que quedara al descubierto su insolvencia mientras se seguía ayudando a los bancos privados. Con la excusa de la politización y mala gestión de las cajas ha sido fácil acabar con ellas para que los bancos privados terminen quedándose con el mercado que dejarían libres como forma de salir del hoyo en el que se encuentran .
Pero ni siquiera así, ni con las ayudas millonarias que han recibido, se puede seguir ocultando la situación real de la banca española si no es a base de las mentiras que el señor Botín y sus acólitos se empeñan en difundir mientras cubren su impresionante irresponsabilidad de años anteriores con dinero gratis de los españoles de a pie.
La realidad de la banca española es que su patrimonio neto disminuye y que su deuda es gigantesca a pesar, como he dicho, de las ayudas que ha recibido y de que se le está permitiendo que tome aire sin cesar dándole liquidez prácticamente gratis y sin límite desde el Banco Central Europeo para que haga el negocio del siglo comprando a buen precio deuda pública.
Esta realidad escandalosa se oculta y disimula con la complicidad y ayuda de las autoridades que permiten que se realicen todo tipo de trampas y manipulaciones contables. Empezaron nada más estallar la crisis cuando, en contra  de toda lógica y de la transparencia más elemental, se permitió a los bancos que valorasen sus activos a precios de adquisición y no de mercado y han seguido con un rosario de triquiñuelas para ocultar las pérdidas reales y hacer que se generen beneficios donde nos los hay. Bien por la vía de no contabilizar el riesgo de la deuda pública, bien haciendo pasar como capital unos 50.000 millones de euros de los llamados activos fiscales, una especie de “deuda” con Hacienda que se supone que puede recuperarse con los beneficios que se obtengan en el futuro y que además permite que los bancos se ahorren millones de euros en impuestos o que incluso apenas los paguen (Un análisis más detallado de la situación patrimonial de la banca en Vicente Ríos, Españoles, su banco ha muerto en http://bit.ly/18AIfNi).
La consecuencia de todo esto es que mientras que los beneficios de los grandes bancos ha aumentado un 80% en el primer semestre de este año, gracias a todas las ayudas anteriores, el crédito que han concedido ha disminuido en 44.800 millones de euros, y a pesar de que los depósitos han aumentado en un 9% en ese periodo.
Para correr un velo sobre esta situación y contribuir a dar una cierta imagen de recuperación la solución que se viene promoviendo no es otra que aumentar las facilidades para entregar España al capital especulativo de medio mundo, que hace el agosto comprando lo que queda de nuestras empresas y propiedades
Es, en resumen, un robo y una traición en toda regla: gracias a su enorme poder político la banca ha implantado una auténtica creditocracia que mantiene cautivos a los grandes partidos, a los medios de comunicación y a los grandes focos que generan opinión pública. Así consiguen los banqueros mentir sobre la situación patrimonial de sus bancos  y obligar a que se le sigan dando ayudas multimillonarias que no usan para dar financiación a las empresas y familias sino para aumentar beneficios a pesar de que están quebrados.
Es imprescindible y urgente exigir que se pongan en claro las cuentas de la banca ante toda la población, para que se sepa lo que hizo en estos últimos años y lo que nos está costando lavarle la cara y que los banqueros recuperen el beneficio a costa de todos los ciudadanos. O se salva a la banca quebrada que va a hundir cada día más a la economía española y a todos los españoles o se acaba con ella y se salva a las empresas y a las personas. Y la solución está a nuestro alcance: crear una banca de nuevo tipo, de servicio público, obligada a financiar correctamente a empresas y consumidores, completamente ajena a la inversión especulativa y bajo un férreo control técnico y social que impida lo que ha ocurrido en España con los bancos privados o con las cajas de ahorros que emularon su forma de actuar al ponerse al servicio de intereses particulares o de los partidos.

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